jueves, 7 de junio de 2012

Raimon Colomer Pagès





 Nace en octubre de 1940 en Vilafranca del Penedès (Barcelona).
Inicia las primeras actividades artísticas en el 1958, realizando caricaturas a personajes entrevistados y publicadas en el semanario “Acción” de Vilafranca del Penedès.


En 1959 colabora con el dibujante Manuel Baró.
Entre 1964 y 1981 realiza carteles y obtiene seis primeros premios.


En 1965 ingresa en el Real Círculo Artístico de Barcelona, donde pinta la figura del natural. Entra en contacto con diferentes artistas, entre ellos Casimiro Tarrassó, quien ejerce en él una notable influencia por su visión del color. Sigue estudiando y practicando diferentes técnicas.
En 1980 es fundador, entre otros, del Grup d’Art Bargalló.
A partir de 1981 empieza a participar en concursos de pintura al óleo ganando diversos primeros premios.


Presenta su primera exposición individual en 1984, en la Sala Milà i Fontanals de Vilafranca del Penedès. Un año después realiza su primera individual en Barcelona, en la Galeria Grifé i Escoda, siendo presentado por el crítico y marchante Xifré Morros.
A partir de esta exposición se van sucediendo las muestras por Cataluña y el resto de España.


Nuestro artista fue nombrado en 1991 miembro de honor de The San Francisco Museum of Contemporany Hispanic Art, de San Francisco, California (USA).


Se ha distinguido en varios primeros premios, tanto dentro como fuera de Cataluña. Su obra se halla, además de colecciones privadas en todo el mundo, en los siguientes museos: Museu de Tossa de Mar (Girona); Museu del Vi de Vilafranca (Barcelona); The San Francisco Museum of Contemporany Hispanic Art de San Francisco (EE.UU.). Colomer Pagès ha expuesto en diversas galerías tanto en Cataluña como en el resto de la geografía española y por supuesto, en San Francisco.


Su obra se reafirma por sí sola y luce por sus colores fuertes, llenos de vida, tanto en sus paisajes realizados al aire libre como en los interiores resueltos en su estudio. Es una pintura que alegra la vista de cualquiera que la contemple, porque el artista realza los colores de la naturaleza fruto de una esmerada interpretación personal.


Colomer Pagès también pinta interiores con objetos cotidianos que se encuentran en su taller, mezclándolos con una sensación de desorden, al principio, por sus formas sinuosas y líneas curvas. La figura humana toma protagonismo en una pequeña parte de su obra expuesta. Son figuras apenas dibujadas que irradian color de sus cuerpos, sombras y luces providentes del exterior del cuadro.




Si seguimos las palabras del prestigioso crítico de arte Juan Llop, diríamos que la obra de nuestro artista adquiere “un ritme pictòric, gestual, impetuós i extrovertit unit a un gran sentit del color, heretat dels impressionistes, que caracteritza l'obra de Colomer Pagès. Pintura bàsicament emocional i conseqüència d'una depuració conceptual que li concedeix un valor primordial al volum sobre el detall. Impactes de color, resolts amb una pinzellada solta, impregnada d'una agilitat fresca i espontània aparentment, però també conseqüència de l'anàlisi, meditació i l'assimilació del tema el qual resumeix en una síntesi de la realitat”.









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